En cada uno de
nosotros y en nuestro acontecer diario, se configura más que una apariencia,
una personalidad, una marca, mi marca personal, social, ética, psicológica y
profesional. Por mucho tiempo hemos considerado que la preocupación por una
imagen es propio de almas vacías, de actitudes vánales que desembocaban en
preocupaciones triviales, sin darnos cuenta que estamos acuñando nuestro sello,
que más que un estereotipo social, es la carta de presentación de nuestro
estilo de vida, de la relevancia y respeto por el entorno y los que en el
habitan, que es la proyección de nuestra educación, de nuestros valeres no sólo
culturales y personales, sino, de mi personal branding.

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